jueves, 16 de julio de 2020

GREGORIO MARAÑON

Gregorio Marañon


por 
Ana Alejandre


Nació en Madrid, en 1887, hijo de una familia burguesa e ilustrada, ya que su padre era Manuel Marañón y Gómez Acebo, que era un ilustre abogado en Madrid, en la época de la Restauración, consejero del Banco de España, diputado por Madrid y miembro de la Real Academia de Jurisprudencia. Además, su progenitor fue coautor junto a León Medina de una colección de compendios de jurisdicción que fueron famosos en aquella época.

Su madre, Carmen Posadillo Vernacci también procedente de la alta burguesía, fallecida cuando Gregorio Marañón tenía tres años. Tuvo otros seis hermanos, uno de ellos, su gemelo, murió al nacer.

En su infancia y juventud tuvo la influencia de los ilustres amigos de su padre tales como Marcelino Menéndez Pelayo, Benito Pérez Galdós o José María de Pereda que le marcaron profundamente en su trayectoria intelectual.

Comenzó sus estudios de Medicina en la Facultad de San Carlos. En 1902, y tuvo el privilegio de tener como profesores a los eminentes científicos Ramón y Cajal, Medinaveitia y Oloriz, Alonso Sañudo, entre otros. Fue un alumno brillante y antes de obtener la Licenciatura ya publicaba sus primeros artículos clínicos en la Revista Clínica de Madrid.

Su primer premio lo obtuvo en 1909, cuando fue galardonado con el Premio “Martínez Molina”, otorgado por la Real Academia de Medicina, después de cinco años de no haber sido concedido a ningún otro científico después de haberle sido otorgado a Ramón y Cajal, ilustre predecesor de Gregorio Marañón en recibir tan alto galardón. Sin embargo, el jurado quedó estupefacto al comprobar que el receptor de dicho premio no había finalizado aún su carrera de medicina. Posteriormente, en 1910 obtuvo el Premio Extraordinario de Licenciatura.

Fue a partir de entonces cuando comenzó a viajar y lo hizo a Alemania donde trabajó con Paul Ehrlich y con el profesor Embden, conociendo así las directrices médicas más adelantadas de la época.

Cuando regresó a España publicó la obra La quimioterapia moderna según Ehrlich. Tratamiento de la sífilis por el 606 y comentarios sobre sus experimentaciones sobre la enfermedad de Addison. En 1911, escribió su tesis doctoral, La sangre en los estados tiroideos, por el que logró el Premio Extraordinario de Doctorado. Opositó y obtuvo –con el número 1–, una plaza de médico de la Beneficencia Provincial, pero pidió como destino el Servicio de enfermedades infecciosas del Hospital General de Madrid, en el que realizó una extraordinaria labor clínica y humanitaria hacia sus pacientes a los que, en muchas ocasiones también asistió materialmente.

Contrajo matrimonio con Dolores Moya Gastón de Iriarte, hija de Miguel Moya, periodista muy reconocido e influyente, director de El Liberal. De este matrimonio nacieron cuatro hijos.

Publicó La doctrina de las secreciones internas. Su significación biológica y sus aplicaciones a la Patología (1915). Comenzó a codirigir EL Manual de Medicina Interna, en 1916.

Marañón fue una figura señera en describir la relación entre el proceso de la emoción y las descargas de la hormona adrenalina y sus niveles. Por su especialización en endocrinología fue un miembro destacadísimo del grupo de investigadores que en la primera mitad del siglo XX, relacionaron la endocrinología y la psicología, especialmente la caracteriología, que forma parte de aquella.

A lo largo de su vida dio múltiples conferencias, porque su facilidad de palabra le convertía en un conferenciante muy ameno y comprensible para todo tipo de oyentes. Además fue un escritor original y con mucho talento, además de poseer un estilo basado en la claridad expositiva y en su cuidada prosa.

Por ambas facetas de investigador y escritor, fue muy conocido y aclamado, ocupando muchos e importantes puestos tanto en la docencia universitaria, como en la Presidencia del Instituto de Endocrinología Experimental y, también, fue miembro de las Reales Academias de la Lengua, de la Historia, de Medicina, de las Ciencias y de las Bellas Artes de San Fernando.

En cuanto a su obra literaria, muy extensa y rica, se puede encuadrar en dos grupos diferentes: textos científicos y obras históricas, biografías y ensayos.

Por centrarnos sólo en este último grupo de obras, se pueden citar los siguientes títulos: Biología y feminismo (1920), Tres ensayos sobre la vida sexual (1926), Amor conveniencia y eugenesia (1929), Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo (1930), Amiel (1932), Las ideas biológicas del Padre Feijoo (1934), Vocación y ética (1936), Tiberio. Historia de un resentimiento (1939), Don Juan. Ensayo sobre el origen de su leyenda (1940), Luis Vives. Un español fuera de España (1942), Antonio Pérez. El hombre, el drama, la época (1947), Españoles fuera de España (1947), Cajal. Su tiempo y el nuestro (1950) y El Greco y Toledo (1957). Entre las obras científicas son reseñables La doctrina de las secreciones internas (1915), Manual de Medicina Interna (1916), La diabetes insípida (1929), Manual de diagnóstico etiológico (1946) y Crítica de la Medicina dogmática (1950).

Su obra ha sido traducida a los idiomas más importantes del mundo,

Y para hacerse una idea de lo extensísima que fue su obra literaria se puede resumir diciendo que publicó 125 libros, alrededor de 1.800 artículos, 146 discursos, 336 conferencias y más de 230 prólogos.

Por otra parte, su obra médica se recogió en alrededor de 1.056 artículos de investigación y 32 monografías publicadas en los países de un mayor nivel científico mundial. Sus descubrimientos sobre las glándulas de secreción interna, las enfermedades infecciosas, la obesidad, la emoción, la diabetes, y sus trabajos sobre biología sexual, entre otros, le granjearon fama mundial. Pedro Laín Entralgo y Juan Rof Carballo, han puntualizado que la labor docente de Gregorio Marañón se podría definir por la creación de la especialidad de la endocrinología y el estudio y desarrollo de la antropología de la medicina

Gregorio Marañón falleció el 27 de marzo de 1960, y en ese día España perdió a una de las figuras más importantes y significativas en el mundo intelectual de proyección internacional.


Fragmentos de obras y citas de Gregorio Marañon


Gregorio Marañon


Manifiesto dirigido a los intelectuales



Gregorio Marañón, Ramón Pérez de Ayala y José Ortega y Gasset - El Sol, 10 de febrero de 1931. 


«Cuando la historia de un pueblo fluye dentro de su normalidad cotidiana, parece lícito que cada cual viva atento sólo a su oficio y entregado a su vocación. Pero cuando llegan tiempos de crisis profunda, en que, rota o caduca toda normalidad, van a decidirse los nuevos destinos nacionales, es obligatorio para todos salir de su profesión y ponerse sin reservas al servicio de la necesidad pública. Es tan notorio, tan evidente, hallarse hoy España en una situación extrema de esta índole, que estorbaría encarecerlo con procedimientos de inoportuna grandilocuencia. En los meses, casi diríamos en las semanas, que sobrevienen, tienen los españoles que tomar sobre sí, quieran o no, la responsabilidad de una de esas grandes decisiones colectivas en que los pueblos crean irrevocablemente su propio futuro. Esta convicción nos impulsa a dirigirnos hoy a nuestros conciudadanos, especialmente a los que se dedican a profesiones afines con las nuestras. No hemos sido nunca hombres políticos, pero nos hemos presentado en las filas de la contienda pública siempre que el tamaño del peligro lo hacía inexcusable. Ahora son superlativas la urgencia y la gravedad de la circunstancia. Esto, y no pretensión alguna de entender mejor que cualesquiera otros españoles los asuntos nacionales, nos mueve a iniciar con máxima actividad una amplia campaña política. Debieran ser personas mejor dotadas que nosotros para empresas de esta índole quienes iniciasen y dirigiesen la labor. Pero hemos esperado en vano su llamamiento, y como el caso no permite demora ni evasiva, nos vemos forzados a hacerlo nosotros, muy a sabiendas de nuestras limitaciones. 

»El Estado español tradicional llega ahora al grado postrero de su descomposición. No procede ésta de que encontrase frente a sí la hostilidad de fuerzas poderosas, sino que sucumbe corrompido por sus propios vicios sustantivos. La Monarquía de Sagunto no ha sabido convertirse en una institución nacionalizada, es decir, en un sistema de Poder público que se supeditase a las exigencias profundas de la nación y viviese solidarizado con ellas, sino que ha sido una asociación de grupos particulares, que vivió parasitariamente sobre el organismo español, usando del Poder público para la defensa de los intereses parciales que representaba. Nunca se ha sacrificado aceptando con generosidad las necesidades vitales de nuestro pueblo, sino que, por el contrario, ha impedido siempre su marcha natural por las rutas históricas, fomentando sus defectos inveterados y desalentando toda buena inspiración. De aquí que día por día se haya ido quedando sola la Monarquía y concluyese por mostrar a la intemperie su verdadero carácter, que no es el de un Estado nacional, sino el de un Poder público convertido fraudulentamente en parcialidad y en facción. 

»Nosotros creemos que ese viejo Estado tiene que ser sustituido por otro auténticamente nacional. Esta palabra «nacional» no es vana; antes bien, designa una manera de entender la vida pública, que lo acontecido en el mundo durante los últimos años de nuevo corrobora. Ensayos como el fascismo y el bolchevismo marcan la vía por donde los pueblos van a parar en callejones sin salida: por eso apenas nacidos padecen ya la falta de claras perspectivas. Se quiso en ambos olvidar que, hoy más que nunca, un pueblo es una gigantesca empresa histórica, la cual sólo puede llevarse a cabo o sostenerse mediante la entusiasta y libre colaboración de todos los ciudadanos unidos bajo una disciplina, más de espontáneo fervor que de rigor impuesto. La tarea enorme e inaplazable de remozamiento técnico, económico, social e intelectual que España tiene ante sí no se puede acometer si no se logra que cada español dé su máximo rendimiento vital. Pero esto no es posible si no se instaura un Estado que, por la amplitud de su base jurídica y administrativa, permita a todos los ciudadanos solidarizarse con él y participar en su alta gestión. Por eso creemos que la Monarquía de Sagunto ha de ser sustituida por una República que despierte en todos los españoles, a un tiempo, dinamismo y disciplina, llamándolos a la soberana empresa de resucitar la historia de España, renovando la vida peninsular en todas sus dimensiones, atrayendo todas las capacidades, imponiendo un orden de limpia y enérgica ley, dando a la Justicia plena transparencia, exigiendo mucho a cada ciudadano, trabajo, destreza, eficacia, formalidad y la resolución de levantar nuestro país hasta la plena altitud de los tiempos. 

»Pero es ilusorio imaginar que la Monarquía va a ceder galantemente el paso a un sistema de Poder público tan opuesto a sus malos usos, a sus privilegios y egoísmos. Sólo se rendirá ante una formidable presión de la opinión pública. Es, pues, urgentísimo organizar esa presión, haciendo que sobre el capricho monárquico pese con suma energía la voluntad republicana de nuestro pueblo. Esta es la labor ingente que el momento reclama. Nosotros nos ponemos a su servicio. No se trata de formar un partido político. No es razón de partir, sino de unificar. Nos proponemos suscitar una amplísima agrupación al servicio de la República, cuyos esfuerzos tenderán a lo siguiente:

»1.: Movilizar a todos los españoles de oficio intelectual para que formen un copioso contingente de propagandistas y defensores de la República española. Llamaremos a todo el profesorado y Magisterio, a los escritores y artistas, a los médicos, a los ingenieros, arquitectos y técnicos de toda clase, a los abogados, notarios y demás hombres de ley. Muy especialmente necesitamos la colaboración de la juventud. Tratándose de decidir el futuro de España, es imprescindible la presencia activa y sincera de una generación en cuya sangre fermenta sustancia del porvenir. De corazón ampliaríamos a los sacerdotes y religiosos este llamamiento, que, a fuer de nacional, preferiría no excluir a nadie, pero nos cohíbe la presunción de que nuestras personas carecen de influjo suficiente sobre esas respetables clases sociales. 

Como la agrupación al servicio de la República no va a modelarse un partido, sino a hacer una leva general de fuerzas que combatan a la Monarquía, no es inconveniente para alistarse en ella hallarse adscrito a los partidos o grupos que afirman la República, con los cuales procuraremos mantener contacto permanente. 


»2.: Con este organismo de avanzada bien disciplinado y extendido sobre toda España actuaremos apasionadamente sobre el resto del cuerpo nacional, exaltando la grande promesa histórica que es la República española y preparando su triunfo en unas elecciones constituyentes ejecutadas con las máximas garantías de pulcritud civil. 

»3.: Pero, al mismo tiempo, nuestra Agrupación irá organizando, desde la capital hasta la aldea y el caserío, la nueva vida pública de España en todos sus haces, a fin de lograr la sólida instauración y el ejemplar funcionamiento del nuevo Estado republicano.


Importa mucho que España cuente pronto con un Estado eficazmente constituido, que sea como una buena máquina en punto, porque, bajo las inquietudes políticas de estos años, late algo todavía más hondo y decisivo: el despertar de nuestro pueblo a una existencia más enérgica, su renaciente afán de hacerse respetar e intervenir en la historia del mundo. Se oye con frecuencia, más allá de nuestras fronteras, proclamar como el nuevo hecho de grandes proporciones que apunta en el horizonte y modificará el porvenir, el germinante resurgir ibérico a ambos lados del Atlántico. Nos alienta tan magnífico agüero, pero su realización supone que las almas españolas queden liberadas de la domesticidad y el envilecimiento en que las ha mantenido la Monarquía. Incapaz de altas empresas y de construir un orden que, a la vez, impere y dignifique. La República será el símbolo de que los españoles se han resuelto por fin a tomar briosamente en sus manos propias su propio e intransferible destino.

Citas de Gregorio Marañon

Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones. 

Es una ley inexorable en la vida de los sexos, la acción anafrodisíaca de la costumbre.

No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy. 

La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás 

La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual. Cada hombre lleva un fantasma de mujer, no en la imaginación que entonces sería fácil de expulsarle; sino circulando en su sangre, y cada mujer un fantasma más o menos concreto de hombre. 

Tienes más cualidades de lo que tú mismo crees; pero para saber si son de oro bueno las monedas, hay que hacerlas rodar, hacerlas circular. Gasta tu tesoro. 

Amar y sufrir es, a la larga, la única forma de vivir con plenitud y dignidad..
 
Casi sie
mpre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece .

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.

La ciencia, a pesar de sus progresos increíbles, no puede ni podrá nunca explicarlo todo. Cada vez ganará nuevas zonas a lo que hoy parece inexplicable. Pero las rayas fronterizas del saber, por muy lejos que se eleven, tendrán siempre delante un infinito mundo de misterio. 

La felicidad es un sentimiento fundamentalmente negativo: la ausencia de dolor. 

La verdadera grandeza de la ciencia acaba valorándose por su utilidad.