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jueves, 31 de agosto de 2017

El maquiavelismo                                                                       
nICOLÁS mAQUIAVELO

En  los días que corren, especialmente en todo lo relacionado con el mundo de la política, se utiliza mucho el término maquiavelismo como sinónimo de astucia, doblez, hipocresía y malas artes, argucias utilizadas por los políticos para combatir a sus adversarios y para justificar los desmanes, abusos y trapacerías que cometen y que saltan continuamente a los medios de comunicación.

Dicho término alude a Nicolás Maquiavelo (1469-1527), historiador y filósofo político italiano, cuyas obras sobre habilidad política, amorales pero  sumamente influyentes no sólo en su época sino en siglos posteriores, lo convirtieron en un paradigma de astucia, habilidad, doblez moral y duplicidad.

Está considerado como uno de los más importantes pensadores políticos del Renacimiento. Su obra más célebre, El Príncipe, describe las  estratagemas y los métodos inmorales empleados por los gobernantes para llegar y  mantenerse en el ejercicio del poder.

¿Quién fue Nicolás Maquiavelo?
Nació en Florencia, el de mayo de 1469. Comenzó a trabajar como funcionario y cuando se proclamó la República en Florencia, en 1498, comenzó su carrera diplomática. Fue secretario de la segunda cancillería de Asuntos Exteriores y Guerra de la República florentina.

Comenzó a desempeñar importantes misiones diplomáticas ante el Monarca francés ((1504, 1510-1511), la Santa Sede (1506) y el emperador (1507-1508).

A lo largo del ejercicio de sus misiones diplomáticas dentro de Italia, conoció a muchos gobernantes italianos y pudo llevar a cabo minuciosos estudios sobre las tácticas políticas, especialmente la del eclesiástico y militar César Borgia, quien por entonces intentaba extender sus dominios en Italia central.

En el período entre 1503 a 1506, Maquiavelo intentó organizar las defensas militares de Florencia, reclutando  tropas del lugar para asegurarse así una defensa patriótica y permanente, obviando a los ejércitos de mercenarios que eran muy habituales en aquel tiempo, pero que no le ofrecían demasiadas garantías.

La familia florentina de los Medici, recuperó el poder en Florencia y, por ende, la República cayó. Por ese motivo, Maquiavelo fue encarcelado durante un cierto tiempo y, por tanto, privado de su cargo, acusado de conspiración. Al ser liberado, se retiró a sus propiedades próximas a Florencia, en cuya estancia escribió sus obras más importantes. Aunque intentó denodadamente ganarse el favor y la confianza de los Medici, nunca volvió a ostentar ningún cargo importante en el gobierno.

Más tarde, en 1527, cuando la República volvió a ser declarada, muchos republicanos no confiaron en Maquiavelo por sus intentos de acercamiento a los Medici en el pasado, por lo que siguió viviendo en un cierto ostracismo.

La teoría política de este autor sobre los principios históricos inherentes en el gobierno romano se muestran claramente en su obra Discurso sobra la primera década de Tito Livio (1531), un comentario sobre la obra Ab urbe condita libri (también conocida como Décadas) del historiador romano Tito Livio. En esta obra, Maquiavelo parte de los conceptos teocráticos medievales de la historia, atribuyendo hechos históricos a las necesidades inherentes a la naturaleza humana y al propio azar o buena fortuna.

Otras obras importantes de este autor son: Sobre el arte de la guerra (1521), que  versa sobre las ventajas de las tropas reclutadas frente a las mercenarias; La Historias florentinas (1525), analiza las crónicas de la ciudad, desde la perspectiva de la causalidad histórica. Otro título a destacar es la biografía Vida de Castruccio Castracani (1520). También es autor de una serie de poemas, y de varias obras de teatro, entre las que destaca La mandrágora (1524),  en forma de sátira  ácida y obscena sobre la corrupción de la sociedad italiana de su época

Una nota a resaltar en la obra de este autor es que en muchos de sus escritos vaticinó el aumento de los estados  de acusado carácter nacionalista, como la actualidad refleja en muchos países, entre los que se cuenta España.

El maquiavelismo, como término, se ha usado para describir los principios del poder políticos, que se pueden resumir en la máxima: “El fin justifica los medios”.

El príncipe, obra celebre de Maquiavelo responde al ideario de este pensador que a lo largo de su vida política intentó crear un Estado que fuera capaz por sí solo para defenderse de posibles ataques extranjeros y consolidar su soberanía.

Ese concepto inspiró sus escritos políticos y en ello desarrolla, los principios en los que se sustenta su idea de un Estado fuerte y los medios que son necesarios para conseguirlo.

Por ese motivo, escribió El Príncipe  en 1513, aunque se publicó en 1532. En dicha obra describe la forma en que un gobernante puede adquirir y mantener el poder político. Esta obra, por tanto, está considerada una defensa del despotismo y la tiranía política que ejercieron gobernantes como César Borgia, que personifica los argumentos de Maquiavelo cuando afirma que un gobernante no debe estar sujeto a las normas éticas. Por ese motivo, defiende la idea de que el  dirigente debería tener como prioridad solamente alcanzar y mantener el poder y, por ello, sólo debería rodearse de quienes le garantizasen sus fines en su ejercicio del poder. Para ese autor, dichos gobernantes, tanto de su tiempo como de épocas anteriores, podían ser descubiertos por sus actuaciones políticas, por aquel aforismo que dice “por sus obras los conoceréis”.

Se expone a continuación el capítulo XV de la obra El Príncipe que ilustra bien el ideario político de Maquiavelo, basado en la astucia, la hipocresía y la búsqueda de satisfacer el interés propio por encima de cualquier otra consideración.





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